La llegada de la cigueña

El amor de los padres, ese sentimiento infinitamente sano e inexplicable que se hace fuerte en el momento en el que tienes tu bebé. Tal ves pienses que se da por pura casualidad pero no es así, estudios científicos han demos trado que nuestro cuerpo produce una poderosa hormona llamada oxitocina, la cual, en estos casos de ponerse a dar a luz, es capaz de hacer que hagas a un lado la fatiga y el dolor del parto, para sustituirlos por sentimientos de euforia y amor al mismo tiempo y todo en cuestiones de segundos.

Al igual que tú, el padre de una forma similar en el proceso químico de su cuerpo, también recibe una buena dosis de esta hormona «del amor» al ver por primera vez a su pequeño, lo que explicarán sus fuertes e inesperadas emociones en la sala de partos.

Sin embargo, la oxitocina no es el único componente químico del amor. La Dopamina que no es otra cosa que la base del bienestar y las sensaciones en el cerebro, también juega un rol fundamental en el apego que sientes por tu hijo. Cuando tienes en tus brazos a tu bebé o lo amamantas, los dos reciben una porción de esta sustancia.

De esta manera, madre, padre e hijo comienzan a darse las primeras miradas de conexión, confianza y complicidad.

 
 
 
 
 

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