Los niños aprenden a comer bien, cocinando

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Unos de los problemas de nuestros niños es el sobre peso. Los cambios de vida, el sedentarismo, la comida industrial,  hace que casi  un tercio de ellos lo tenga. Una manera de que no solo aprendan a leer  a escribir correctamente, es enseñarles a comer bien, cocinando con ellos. Un buen cocinitas es un buen comensal.

Como todo en los niños, la comida saludable también es cuestión de educarlos en ella. No obligándolos,  sino enseñándoles a cocina con nosotros. Ahora que están de moda los programas concursos sobre comida en la televisión, tenemos un aliado importante para que esto sea más fácil.

Enseñarles jugando, hace que se interesen y quieran emularnos. Está comprobado que jugar a «las cocinitas» es uno de los juegos de imitación de rol favoritos de los niños. Existen infinidad de libros con recetas fáciles para ello, para que prueben cosas nuevas y los saque de los básico espaguetis con tomate, Nuggets de pollo o chuches.  Teniendo unas normas básicas de seguridad con los cuchillos y elementos que se puedan hacer daño, son lo suficientemente capaces de aprender el arte de los fogones con nosotros.

Pueden batir un huevo, dar forma a las galletas, mezclar la masa o cortar verduras con un cuchillo de plástico. Cualquier niño desde los 3 o 4 años lo puede hacer perfectamente, reforzando ese vínculo padres e hijos, tan necesario. Esta actividad les motiva para probar más sabores, querer hacer y experimentar más, los hace creativos y aventureros. Porque para ellos la cocina es una aventura para hacer con mamá o papá. Cuando terminan de cocinarla, la comen sin problemas porque ellos lo han preparado.

Si la cocina al terminar parece un campo de batalla, no hay que olvidar que son niños y su control no es como el de un adulto, tener paciencia y poner reglas según lo que se necesite. Os aseguro que la experiencia es satisfactoria para toda la familia.

 
 
 
 
 

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